Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

 
         
 
 
         
 

Salú compa!

¿Viste cuando encontrás algo y decís “esto lo tiene que ver/leer/escuchar/degustar todo el mundo”? Así arrancamos lo que después sería Huerquen comunicación en colectivo, allá por fines del 2010.

Hay algo que siempre sentimos y que al andar seguimos confirmando: hoy, ahora mismo, hay miles de mujeres y hombres que construyen y luchan; y que desde distintas perspectivas y contextos inauguran espacios de “otra cosa” poniendo en suspenso, en algún punto, las lógicas en que nos instala el capitalismo. Sus rostros, construcciones y prácticas no figuran en las grandes “agendas mediáticas” ni suelen llevarse bien con las dinámicas de “coyuntura”. En medio de la vorágine del día a día, sucede que les podemos pasar por al lado sin reconocerlas, pero ahí están, igual que el corazón: latiendo, abajo y a la izquierda.

Hoy, donde está claro que el mundo va para atrás... que por este camino los sufrimientos propios, de la humanidad y del resto de los seres vivos van a profundizarse... que el capitalismo nos está llevando a un punto donde la propia continuidad de la vida en el planeta se pone en juego, sentimos que es necesario que esa enorme multiplicidad se potencie y se haga visible. Lo “otro”, lo nuevo, ya está entre nosotros y su sola existencia refuta la imposibilidad de que todo pueda ser de otra manera. Pretendemos ser un puente más para eso. Pero aprendimos que los índices en alto en actitud pedagógica son (además de violentos) bastante inútiles para una lucha que es afuera en el mundo, pero también adentro de cada uno, y que debemos desbordar los márgenes de los “convencidos” para abrir diálogos donde puedan entrar todos y todas.

Huerquen hoy es una web, pero caminamos dispuestos a tomar la forma que esos diálogos propongan: fotografía, palabra, baile en la calle, programa de radio, mate, stencil, aguante cuando hace falta, trabajo con la tierra, difusión furiosa, abrazo...

A la hora de difundir, de compartir materiales, y sobre todo de intentar reflejar la belleza que encontramos en cada una de estas construcciones vamos buscando (seguimos buscando!) un tono, una forma de decir que permita conocer, informar, pero al mismo tiempo habilitar preguntas. Donde los datos concretos y la razón ocupan sólo una parte del asunto; la otra es ese sedimento que nos cuestiona nuestros propios lugares materiales y simbólicos, y nos permite movernos hacia otros, muchas veces sin brújula y a puro prueba y error.

Y sucede que aún antes que la pregunta llega la emoción... esa angustia, esa alegría, esa sensación que nos conmueve y que en definitiva es la que le hace lugar a la pregunta. La que aviva la creatividad de una respuesta posible.

Sentimos que hoy es crucial la disputa en el terreno cultural y simbólico, y ahí apuntamos nuestro aporte.

Para esta búsqueda/tarea/lucha tomamos nombre y bandera de nuestros Pueblos Originarios: del Mapudungun Mapuche, un nombre que significa “Mensajero”, y de la nación Aymara una bandera donde hay lugar para todos los colores que somos.

 

Huerquen, comunicación en colectivo

 
audiovisuales

 

 

leer reseña>>>